La contaminación del aire reduce la potencia de los químicos que emiten las flores y a las abejas y otros insectos les cuesta mucho trabajo localizarlas.

El cambio climático empeora la situación porque altera la floración y cantidad de plantas por las épocas de lluvias, que afecta a la cantidad y calidad de su néctar. Y como si no fuera poco, también las desorienta y pueden acabar alejadas de su panal y estar muy expuestas a los peligros.


Comentarios
Publicar un comentario